domingo, 8 de abril de 2007

Nieve pacificadora

Mi Segovia más triste, ésa que me parte el alma devolviéndome por sorpresa a unas raíces que a veces lucho por tapar, se cubre en las despedidas vistiéndose con una capa de gélida y rancia nieve castellana. Miro al cielo y me pregunto si tengo un dios al que pedir o un dios al que rezar, miro al cielo y sólo se materializan en mi mente estas palabras de Antonio Machado:
Tierra le dieron una tarde horrible
del mes de julio, bajo el sol de fuego.
A un paso de la abierta sepultura,
había rosas de podridos pétalos,
entre geranios de áspera fragancia
y roja flor. El cielo
puro y azul. Corría
un aire fuerte y seco.

De los gruesos cordeles suspendido,
pesadamente, descender hicieron
el ataúd al fondo de la fosa
los dos sepultureros...

Y al reposar sonó con recio golpe,
solemne, en el silencio.

Un golpe de ataúd en tierra es algo
perfectamente serio.

Sobre la negra caja se rompían
los pesados terrones polvorientos...

El aire se llevaba
de la honda fosa el blanquecino aliento.

—Y tú, sin sombra ya, duerme y reposa,
larga paz a tus huesos...

Definitivamente,
duerme un sueño tranquilo y verdadero.
Antonio Machado - Poemas del Alma
Larga paz a tus huesos.